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Existe en la
Cataluña interior, a 50 km de la costa, en la comarca de la
Conca de Barberà, una de esas comarcas tarraconenses que no está
bañada por el Mediterráneo, un pequeño pueblecito, con poco más
de 20 casas, sumergido entre laderas montañosas y situado a
medio camino entre un valle y una cima. Este
paraje, históricamente anónimo y solo conocido por los vecinos
de el entorno y pueblos aledaños, ha permanecido oculto,
semienterrado y durmiendo el sueño del olvido durante más de
60 años.
Sus casas,
robustas construcciones en mampostería de piedra y piedra
tallada, no habían soportado el paso de los años y manteniendo
erguidas solo sus fachadas, abrigaban los restos de sus pisos y
tejados en montones de escombros colonizados por persistentes
zarzas, arbustos o algún tímido arbolito nacido de semilla
despistada.
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| Emili Vives,
naturista emprendedor y visionario, descubrió este rincón por
casualidad a finales del 95 y atraído en parte por sus raíces,
que lo ubicaban con ascendentes en la zona, y en gran parte por
su imaginación y ganas de llevar a cabo un proyecto de
Naturismo integral, se lanzó a la aventura de conseguir que
aquellas ruinas, desde ese momento entrañables y de su
propiedad, se convirtieran en el primer pueblo naturista de la
geografía española. Puesto manos a la obra dedica todos sus
esfuerzos, y sus inversiones, a lograr que estas ruinas tomen
forma y sean habitables. En la mente una idea fija, conseguir
que todo el pueblo y su entorno respondan a los principios básicos
del Naturismo: plena integración con la Naturaleza,
construcciones no agresivas, energías alternativas, etc.
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| Cuando todo parecía
caminar sobre ruedas aparecen los primeros problemas. En primer
lugar administrativos. El pueblo no existe y se ha convertido,
por su abandono, en una pedanía de otro, estando integrado en
su administración local.
Al no reconocerse
su existencia se requieren todos los permisos para edificar, y
para conseguir esos permisos, la administración local,
directamente y sin tapujos, solicita una suma importante de
dinero "a fondo perdido" por el mero hecho de
autorizar la puesta en marcha del complejo. Emili reacciona con
denuncias de corrupción que consiguen enemistar a los caciques
del pueblo con la idea del proyecto, pero continua adelante con
los trabajos amparado por el silencio administrativo. No
edifica, rehabilita, con lo cual no se construyen nuevas plantas
sino que se aprovechan las existentes, dándoles contenido a las
fachadas y empezando a crear las primeras instalaciones. |
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Entretanto el
Ayuntamiento le inmoviliza las obras y le incauta todo el
material para impedirle continuar con el trabajo. Recursos y más
recursos, y todos sin efecto. Presentación del proyectos de
instalaciones, reconstrucción, plan urbanístico, plan
forestal, etc... a pesar de todo se le deniegan los permisos de
obras y el programa "Leader" de ayuda europea. Emili
no ceja en su empeño y continua con su labor, sabedor de que
las malas artes de unos cuantos piltrafillas corruptos no
conseguirán desviar su curso. Lenta pero incansablemente las
distintas casas van tomando forma y aparecen el ateneu, el
restaurante y las primeras viviendas. Simultáneamente el agua,
y la electricidad suministrada por un aerogenerador y paneles
fotovoltaicos. |
| Se siguen las
buenas noticias. Ya en el 2003 recibe la aprobación del plan
urbanístico para todo el proyecto, para la zona de acampada,
vialización e infraestructuras. Construye
una gran balsa, que se usa como piscina provisional, muy
esperada por los habituales, sobre todo en verano, y de esta
manera llegamos a lo que es El Fonoll hoy, un pueblo Naturista,
el primero de España, lleno de vida y de ilusiones, con más de
38 viviendas en sus distintas
modalidades, y que no para de crecer y perfeccionarse para el
uso y disfrute del Naturismo más salvaje. |
| Terminado ya el nuevo salón
social-comedor con capacidad para 200 personas, diseñado en
varios ambientes en función de la época del año y un gran
edificio de dos plantas que será sede del CCN y alojamiento de
sus socios cuando acudan a El Fonoll. En proyecto, un hotel de
85 habitaciones, varios albergues para grandes grupos y un
camping no agresivo.
Ya quedan en la memoria aquellas
ruinas mortecinas y abandonadas que jamás soñaron con volver a
ser cobijo para gentes desnudas de cuerpos y abiertas de alma. |
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