¿Qué opinas de las políticas de restringir la entrada a los centros nudistas a personas solas sin carnet de alguna asociación naturista, o parejas del mismo sexo?


El tema de debate de Abril de 2007 en el Foro de Comunicación de Lugares Naturistas ha sido "¿Qué opinas de las políticas de restringir la entrada a los centros naturistas a personas solas sin carnet de alguna asociación naturista, o parejas del mismo sexo?".

Probablemente habrá muchos lectores que ni sepan de qué estamos hablando. Y es que, si vas a un centro naturista con la familia, entendida en el sentido más tradicional, o con un grupo de amigos y amigas, el problema te pasará completamente desapercibido. Ahora bien, si eres hombre y vas sólo, o tienes pareja del mismo sexo, o vas con un grupo de amigos, la cosa cambia. Habrá centros que te impedirán la entrada. Otros te pondrán como condición que seas miembro de una asociación naturista. Y, si eres afortunado, incluso puedes encontrar alguno en que no te pongan ninguna traba.

El origen de estas políticas, que restringen la entrada a hombres solos o grupos de hombres, está en el propósito de los centros de mantener un equilibrio entre hombres y mujeres en el centro, para favorecer una imagen "familiar" de los usuarios. Lo normal es que haya más hombres que mujeres nudistas, y el no imponer este tipo de restricciones, podría llevar a que en los centros hubiera también más usuarios que usuarias. Y esto, al parecer, lleva como consecuencia que las mujeres o las familias estén más a disgusto en el centro, y no vuelvan, con lo que aumenta el desequilibrio entre hombres y mujeres, creándose así un círculo vicioso.

Ahora bien, ¿está realmente justificada esta discriminación? Es algo realmente difícil saber qué ocurriría si en ningún centro se aplicara esta política. En principio, parece razonable pensar que si ha llegado a instaurarse como práctica común, debe haber realmente un motivo para ello, ya que los centros están impidiendo la entrada a clientes, que es lo que les hace ganar dinero. No obstante, también hay razones para dudar de la efectividad de dichas medidas. Por ejemplo, si a un hombre sólo le impiden la entrada a un centro, ¿se planteará volver si posteriormente tiene familia? Yo, personalmente, no lo haría. ¿De cuando proceden dichas políticas? Probablemente ya tienen un tiempo. Y, en la actualidad, ¿es tan acusada la diferencia entre la cantidad de hombres y mujeres nudistas? ¿Ha aumentado ese desequilibrio con el paso del tiempo o ha disminuido? Y, en los centros concretos en que se aplica este tipo de restricciones, ¿se hace por que se ha comprobado que dan lugar a situaciones indeseables, o simplemente porque es habitual en otros centros? La verdad es que, lamentablemente, la mayoría de los centros naturistas de nuestro país no están regentados por naturistas, y eso se nota.

En cuanto a las intervenciones en el foro, al menos en mi opinión, fueron abundantes (algo más de cincuenta) e interesantes. De entrada, no hubo ningún usuario que defendiera dichas políticas abiertamente. A lo más que se llegó fue a afirmar que podrían ser útiles para evitar la presencia de mirones o exhibicionistas. No obstante, como se vio en el debate del Foro, esos argumentos son muy fáciles de rebatir. ¿Acaso un hombre acompañado por una mujer como pareja no puede ser un mirón o un exhibicionista? Evidentemente sí. ¿O acaso no puede serlo un hombre sólo pero con carnet de una asociación naturista? Por lo que sabemos, a día de hoy, el hacerse socio de una asociación naturista es sumamente fácil. En algunos casos incluso se puede hacer a distancia. Y en los casos en que no es así, y se requiere una entrevista con alguien de la asociación que deba dar el "visto bueno" al potencial nuevo socio, ¿qué garantías hay de que esa persona sea capaz de filtrar a los indeseables y sólo a ellos? Probablemente, en la mayoría de los casos se tratará de personas sin ninguna cualificación para llevar a cabo ese tipo de entrevistas, y el resultado, por lo tanto, será más o menos aleatorio, y dependerá de cosas como las simpatías entre las personas o el humor de que estén en ese momento.

No obstante, sí que se aprecia que hay un número de personas que percibe el problema, y que opina que hay que hacer algo para mantener ese equilibrio o ambiente familiar. Pero en el Foro no hubo nadie capaz de proponer una alternativa a esta política actual discriminatoria para resolver el problema. Quizás no la haya.

Respecto a qué se puede hacer para cambiar la situación, puesto que la gran mayoría de los usuarios del Foro se manifestaron contrarios a estas políticas discriminatorias, hubo varias propuestas. La más evidente es el boicot. Pero, aparte de evidente, es de una efectividad más que dudosa. Los centros nudistas de nuestro país son más que insuficientes. En temporada alta están abarrotados. Y, además, un buen número de sus clientes son extranjeros que pasan sus vacaciones en nuestro país. Por si todo esto fuera poco, los nudistas españoles no parecemos capaces de organizarnos convenientemente para defender nuestros derechos. Y si alguien duda de esto, no tiene más que echar un vistazo al panorama de las asociaciones naturistas. Así visto, dudo que un posible boicot contra los centros que aplican estas políticas tuviera efecto alguno. Una alternativa a este hipotético boicot, es la reclamación. Las políticas discriminatorias, en general, son de legalidad un tanto dudosa. El derecho de admisión que se suele esgrimir en estos casos, está regulado. Los establecimientos, para aplicarlo, normalmente tienen que tener un cartel visible indicando qué condiciones son las que aplican para permitir o no la admisión, y no pueden establecer condiciones arbitrarias que discriminen, por ejemplo, por la raza, la religión,... Así que, cualquiera que no sea admitido ser hombre e ir solo, o por ir con un grupo de hombres en el que no haya mujeres, debería poder poner una reclamación contra el centro que le impide la entrada. Ahora bien, ¿cuál es la efectividad real de estas reclamaciones? Supongo que no mucha, a no ser que sean numerosas. Y aquí volvemos al problema de la organización. Sin la capacidad de organizarse para coordinar una presentación de reclamaciones relevante ante las administraciones competentes en cada caso, poco puede hacerse.

Por lo tanto, parece que no hay mucho que podamos hacer para resolver este problema. Está claro que aportaremos nuestro granito de arena si no vamos a centros que apliquen estas políticas o ponemos reclamaciones en los mismos cuando no nos dejen entrar, además de comentar que estamos en contra de dicha política en caso de que vayamos y podamos entrar. Pero probablemente el problema no se solucionará mientras los centros nudistas sigan siendo gestionados por personas ajenas al naturismo, y mientras los propios nudistas tengamos la percepción de que el desequilibrio entre usuarios y usuarias en un centro es un problema y nos haga sentirnos incómodos.

 
Fuente: Foro de Comunicación de Lugares Naturistas. Autor: Paco Zapata. Mayo 2007

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