Conferencia Inaugural

Congreso de la FNI - 2004


La vuelta a las raíces, el futuro del naturismo organizado

A principios del siglo XX, el desarrollo de la era de la industrialización indujo a la urbanización y aumento de la población alrededor de nuevos centros de actividad. Nuevas maneras de vivir se perfilaron; la vida de la ciudad favoreció el acceso a más confort, la proximidad de los centros culturales y de comercio y equipamientos públicos.

Pero esta existencia de aspecto atractivo imperceptiblemente creó nuevas necesidades. Los medios de transporte hechos por la industria: ferrocarriles urbanos e interurbanos, los primeros vehículos motorizados, las bicicletas se usaron en gran medida para encontrar fragmentos de esta vida al aire libre, que fue un hecho diario de los habitantes durante siglos. Esta necesidad de impregnarse de naturaleza apareció en formas diversas: excursiones, estancias de vacaciones, casas de campo de fin de semana, jardines trabajados y bicicletas de montaña, para citar sólo algunos ejemplos. En diferentes grados, esta necesidad de contacto con nuestros elementos naturales se volvió consciente y la aparición del eslogan "vuelta a los orígenes" inspiró a algunos para ir hasta el final del razonamiento rechazando toda barrera entre los humanos y la naturaleza; así la desnudez en ambientes naturales regresó, ciertamente de forma limitada, después de los siglos de represión por las instituciones sociales.

Las guerras desviaron temporalmente a la población de estas buenas aspiraciones, pero sólo fue un periodo de latencia y la mitad del siglo XX fue como un punto de salida para la realización de todo tipo de filosofías entre las cuales el naturismo estaba ya muy presente. Entonces vino el tiempo llamado posteriormente en Francia "The Thirty Glorious". La euforia del crecimiento y la expansión condujo a un desarrollo material sin precedentes. Mientras disfrutaban de un acceso a bienes con los que las generaciones anteriores nunca osaron soñar en su juventud, los nuevos consumidores eran vagamente conscientes de que esta hermosa moneda podía tener otra cara. Muchos de los nuevos habitantes de las ciudades se dejaron llevar por la nostalgia de la vida bucólica de su niñez y el concepto "vuelta a las raíces/orígenes" se hizo más popular. Los medios de evasión se desarrollaron en paralelo y la idea de disfrutar de la naturaleza tuvo lugar en las maneras. La sed de contacto con los elementos era hasta tal punto esencial para un gran número de habitantes de nuestros países industrializados que sintieron, todavía más que sus mayores, esta necesidad de total comunicación con el medio que sólo la desnudez total en la naturaleza puede proporcionar.

Sin embargo la época estaba todavía muy marcada por conceptos de decencia asociados a valores religiosos y la desnudez no era bien aceptada por la mayoría de la población. Para darle una apariencia de legitimidad, los seguidores la vivían con alegría, pero con un fondo de austeridad para compensar la supuesta imagen de depravación. A menudo se les asoció con ser vegetarianos, la prohibición de todo tipo de estimulantes, con vivir aparte de la modernidad ya que ésta nos aleja de la naturaleza; se estimuló el deporte y se obligó a todo el mundo a llevar ropa de deporte en caso de que fuese necesario ir vestido. La aplicación de todas estas reglas sólo podían llevarse a cabo en espacios cerrados dispuestos para este propósito, gradualmente nuestros países se fueron poblando de espacios cerrados y ocultos en los que se permitía la práctica del naturismo bajo condiciones de relativa normalidad.

Así se desarrolló fuertemente el fenómeno de la creación de asociaciones naturistas con sus reglas y regulaciones, como en cada institución humana, una condición clásica de una organización básica. Estas reglas variaban muy poco de una entidad a otra, lo que hizo que fuesen fáciles de federar. Al principio de los años 50 ya existían varias federaciones y en 1953 nació la INF (Federación Internacional de Naturismo), la federación de todas las federaciones. Se creó con el impulso de adeptos particularmente importantes que establecieron el objetivo de poner al naturismo al alcance del mayor número de personas. Unos de ellos, Albert Lecocq, habría conseguido otros logros si no hubiese perdido la vida prematuramente en 1968. Aunque se me permitirá señalar que su esposa Christiane continuó siéndole fiel al mantener su fe en el naturismo; con más de 90 años hizo el viaje desde París para conmemorar con nosotros lo que ella había fundado con su marido cincuenta años antes.

Al principio aislado, luego local, después regional, nacional y finalmente mundial, el movimiento naturista se convirtió en una organización planetaria. Unos de los grandes méritos de la federación es tener un listado de todas las entidades naturistas de cada país. Después de la globalización de esta información una guía iniciada por la INF, los naturistas pueden tener un medio efectivo para encontrar, hacer amistad y abrir sus mentes a otras culturas en un ambiente agradable entre amigos que viven su mismo ideal.

Al final de los años 60 la fuerza de la censura se aflojó rápidamente y una parte de la prensa, que se pudo utilizar como medio de difusión de nuestras ideas, nos trajo muchos seguidores nuevos. Las mentes se liberaron, pero el respeto hacia los otros permaneció fuertemente anclado en las mentalidades. Este hecho, junto con el rechazo de prácticas forzadas y obligaciones irracionales constituyó un buen antecedente para el naturismo que no tuvo ninguna dificultad para adaptarse a esta visión. En los 70 nuestro movimiento continuó creciendo en paralelo con otros, que sostenían ideas muy parecidas a las nuestras en aquel momento. Recordemos las Comunidades de Lanza del Vasto, de Findhorn de Escocia, el movimiento hippie, las tendencias New Age, las escuelas de Yoga y otros grupos que dan prioridad al ser humano y su crecimiento, a la hermandad, a la revalorización de la vida, el rechazo a la violencia, el amor y el respeto de la naturaleza. El concepto de tolerancia se hizo normal y eso dio lugar a una corriente creciente de reconocimiento de nuestras ideas.

Vivir libres y liberarse de la opresión de toda vestimenta, representaba para mucha gente una reacción contra un yugo educacional demasiado estricto, así que se convirtió en una petición que iba en aumento y sólo podía satisfacerse a través de asociaciones. En algunos países, esta tendencia animó a los inversores a entrar en el juego. Los centros naturistas, comerciales, de vacaciones se desarrollaron rápidamente en varios países. Teniendo cuidado de comunicar una imagen correcta a la opinión pública., los directores de estos centros se dirigieron con agrado a las federaciones que, gracias a su rigurosa moral, allanaron de antemano el camino para ellos y facilitaron su adaptación por las autoridades y la opinión. Así el naturismo organizado se extendió de una insignificante rama, que desembocó en un número creciente de seguidores en esta vida hermosa y fundamentalmente familiar.

Pero la idea del nudismo social no se paró en la puerta de los centros, ya fuesen comerciales o asociativos. Poco a poco un cierto número de países, los partidarios del desnudo integral espontáneamente hicieron una inversión en la costa, y como resultado se vieron situados entre el rechazo total de la vecindad y su reconocimiento oficial, mientras que tenían una aceptación más o menos tácita. Varios factores influyeron en el éxito de estas iniciativas: los regímenes políticos, las mentalidades y hábitos de los habitantes, el grado de desarrollo de las autoridades locales... por nombrar solo un ejemplo. De todas formas, cuando estos pasos fueron coronados con éxito, la oportunidad naturista fue, y continúa siéndolo, utilizada por muchos usuarios que preferían no sujetarse a unas regulaciones que eran demasiado estrictas a sus ojos. Esta visión es comprensible, incluso admisible, especialmente cuando ciertas personas encargadas de centros organizados contribuyeron en gran medida a la aceptación oficial de la desnudez en dichos lugares, a veces para ofrecer en complemento posibilidades que carecían de la idea naturista en sus propias premisas.

Estos lugares a menudo tienen en común la proximidad del agua, en una forma u otra, y su acceso a toda clase de público. ¿Es esa última característica interesante? Sin duda si el lugar es llevado por naturistas sujetos a nuestros valores, porque lo podemos utilizar como una ventana y animar a otros a adoptar nuestra manera de vivir. En otros casos, surgieron varias alternativas: gente vestida y desnuda junta, búsqueda de aventura, lugares para encuentros, satisfacción de fantasías, etc...

Es entonces cuando ya no corresponden con nuestro propósito, porque el sentido de familia que proponemos en nuestro movimiento no está muy presente allí. Pero cuidado con juzgar: generalmente encontramos allí, a pesar de todo, tolerancia, una cualidad que nos gusta mucho, una vez explicadas las diferencias.

Se podrían hacer otras observaciones. En algunos países como Alemania, los espacios naturistas están abiertos a todo el mundo, pero su acceso esta sujeto a una pequeña contribución financiera para el mantenimiento de los lugares. El comportamiento de los usuarios es generalmente correcto allí. En otras partes, como en Francia por ejemplo, los clubes de playa inducen con la presencia de sus miembros a un comportamiento inaceptable en lugares públicos. Aunque estos dos casos no son realmente lo que nosotros consideramos naturismo organizado, prueba que un mínimo de supervisión le da al usuario una seguridad, que no encuentran en otros lugares sin control. Pero ¿no están estos ejemplos también relacionados en alguna medida a una clase de naturismo organizado?

Lo que se puede observar mirando más atentamente es que la presencia de una estructura es bastante bien aceptada y se siente como tranquilizadora. Lo que es menos frecuente es la participación de todos en el trabajo común.

El individualismo alentado por el personal de transportes motorizados, los ordenadores que confinan a cada uno a su burbuja, los programas de entretenimiento que recibimos en casa por televisión, un todo que nos da una ilusión de independencia respecto a nuestros vecinos, desvían a la gente de la vida comunitaria y las disciplinas que van unidas a ella. El naturista, que no escapa al contexto de este tiempo, se vuelve más consumidor. Esta amalgama entre la aceptación de un tipo de estructura no forzada y la satisfacción de su individualismo constituye una base favorable para conseguir clientes en los centros de vacaciones comerciales donde se compran servicios naturistas. La desventaja, que se palpa cada vez más, es que en este campo de actividad como en todas las demás, el cliente que paga se siente el rey y respeta o no, con sus gustos personales, las reglas que proporcionaron durante mucho tiempo a los centros su aspecto específico, en particular la desnudez permanente de todos.

¿Cómo hemos llegado a la deterioración de algunos centros que representaron un mundo privilegiado durante mucho tiempo? En su origen, los usuarios venían en gran medida del mundo de las asociaciones y se justificaban por su carné de identificación. En algunos países como en Francia, esta justificación era la regla y se usaba para filtrar a los veraneantes. Mientras tanto apareció una base, más o menos naturista y, por las razones que acabamos de ver, no deseaba de una vida en comunidad. Para este propósito se inventaron los "pases" que en realidad eran solo una formalidad y que proporcionaban beneficios indirectos o directos a las federaciones y en su mayoría a los centros, que los vendían con un aprecio sustancial. Y ahí el mundo naturista se enreda en las trampas del dinero con las consecuencias que ya sabemos.

Todavía no estamos fuera de ahí. La federación francesa fue tocada directamente por este fenómeno y los dirigentes de otras federaciones se preocuparon por su futuro. Los grupos y subgrupos rechazaron, acertada o equivocadamente, las responsabilidades y se produjo la crisis. Se reprende y acusa a la INF de ineficacia. Pero, igual que la federación nacional, la INF no tiene ninguna capacidad legal sobre las compañías con respecto a las leyes de su país, aunque sean naturistas. La INF tampoco tiene la capacidad de evitar que los seres humanos se comporten como humanos. No se debe olvidar que el movimiento naturista es una institución humana.

Es esta complicada situación que toca desde hace dos años las federaciones europeas, la INF también afirma su solidaridad con ellos a la vez que rechaza cualquier compromiso con organizaciones con intenciones dudosas. Así la INF se vio obligada a cancelar las festividades del año pasado y los encuentros a los que se había comprometido. Estos grandes eventos, previstos en dos grandes centros se redujeron a un torneo internacional de petanca en Alemania, en el campo de una asociación donde en la periferia, diversos dirigentes de nuestro movimiento se pudieron encontrar amigablemente de manera informal. Las intenciones, todavía unidas a la solemnidad programada inicialmente, pudieron apreciar el ambiente creado por voluntarios que trabajaron duro para hacer de este evento un éxito. Y todo el mundo redescubrió el naturismo de los orígenes: una gran comunicación entre todos, sentido de la amistad y el compartir otros valores. Este ejemplo, como otros procedentes de esferas asociativas, mostró que si la vida en los clubes está sujeta en el tema de la conducta a algunas reglas necesarias cortando un poco el individualismo de cada uno, por otro lado ofrece un ambiente de respeto mutuo que caracterizó al naturismo en sus orígenes.

¿Es necesario volverse maniqueísta y decir que los buenos naturistas sólo serían los socios de un club y no tan buenos los que no están asociados? Por supuesto que no. Hay centros comerciales dirigidos por propietarios cuyo ideal naturista tiene prioridad sobre cualquier otro interés económico y que prefieren perder clientes que buscan un nudismo "a la carta" a asquear, (como suele decirse cada vez con mayor frecuencia), a los auténticos naturistas, contaminándoles así de modo visual con la presencia de clientes textiles, los cuales ya cuentan con el 99% del total de los alojamientos turísticos existentes.

Sin embargo eso no debería ser una excusa para permitir a los clubes naturistas asociados a subir los precios hasta un nivel prohibitivo por alojar a los naturistas de paso. Esto está en contradicción con el respeto debido hacía los demás, tal como lo proclamamos. Hay otros a los que no les preocupa la vida natural y sus reglas. Y otros que se niegan a evolucionar en sus posiciones, olvidándose así que lo construido hasta ahora está para ser utilizado por las generaciones futuras.

Es este punto de la reflexión, ¿cómo tenemos que mirar como actores responsables del naturismo organizado el futuro de nuestro movimiento? A la luz de lo que observamos, nos damos cuenta de que es posible practicar el naturismo de una forma sana bajo diferentes alternativas. La no organizada es a menudo el primer paso para que miembros potenciales vengan y su unan a nuestros círculos.

En la fase organizada vemos que el rol de las federaciones es irremplazable. Deben continuar federando sus miembros y militantes siempre, privilegiando nuestra manera de vivir. Pueden dar sus recomendaciones para beneficio de promotores y directores de compañías que hayan elegido su actividad con base en el naturismo y hacer de ello una elección noble y de alto valor moral y que están también impregnados y convencidos de nuestra filosofía, listos para transmitirla a su personal mientras actúan con el ejemplo. Estos valores, a veces un poco perdidos de vista por preocupaciones a corto plazo, deben mantenerse como nuestro hilo de unión.

La INF sólo será fuerte si todos nuestros miembros federados, a la vez que se adaptan al mundo que les rodea, permanecen fieles a los principios proclamados universalmente y reconocidos hace 30 años en Francia en el Congreso de Sérignan. Los naturistas que adquieran su sello anual deber ser conscientes de que mediante esta acción están respaldando el rumbo del reconocimiento del naturismo en su país, pero también de acceso bajo condiciones meritorias a ciudadanos de países que llamen a la INF para encontrar argumentos que les permitan intervenir con sus autoridades.

No nos perdamos en riñas destructivas mientras otros países se abren al naturismo y establecen sus nuevas estructuras, son el espíritu pionero que animó a nuestros mayores unas pocas décadas antes. Sólo esta vuelta a los orígenes asegurará la permanencia de un naturismo sereno.

Charles Obergfell
Vicepresidente de la INF (Federación Internacional de Naturismo) y de la FFN (Federación Francesa de Naturismo)

 
Fuente: Naturisme nº 147 - Marzo 2005. Boletín del CCN (Club Català de Naturisme).
Traducción: Mercedes M. Socia nº 2216 del CCN.

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